Este proyecto se remonta a 2001 como un intento de cartografiar, medir y diseñar las 100 soluciones fundamentales al calentamiento global.

En una épo­ca en la que la cien­cia del calen­ta­mien­to glo­bal se encuen­tra ame­na­za­da y muchas per­so­nas están ya can­sa­das de oír hablar sobre el cam­bio cli­má­ti­co, tuvi­mos noti­cias alen­ta­do­ras: un libro acer­ca del cam­bio cli­má­ti­co se con­vir­tió en el bes­tse­ller del New York Times y nos da estra­te­gias sos­te­ni­bles en el tiem­po.
El autor del libro Paul Haw­ken en su libro Draw­down pro­po­ne que el cam­bio cli­má­ti­co no debe­mos tomar­lo como un hecho ente­ra­men­te nega­ti­vo, es un camino hacia un futu­ro mucho mejor: más lim­pio y sano, con mejo­res tra­ba­jos, más segu­ri­dad y más vida en el pla­ne­ta. Según él, nos ofre­ce una nue­va for­ma de ver­nos a noso­tros mis­mos, a nues­tras rela­cio­nes y a todos los seres vivos de este pla­ne­ta, en tér­mi­nos de ima­gi­na­ción, inno­va­ción, crea­ti­vi­dad y avan­ces reales en el pen­sa­mien­to humano.

Cómo salvarnos

La ener­gía nuclear es una solu­ción con­tro­ver­ti­da; pero Chi­na nos está ense­ñan­do un nue­vo camino, iró­ni­ca­men­te con tec­no­lo­gía desa­rro­lla­da en Esta­dos Uni­dos que se archi­vó. Los reac­to­res de sal fun­di­da fue­ron desa­rro­lla­dos por pri­me­ra vez en la déca­da de 1950 pero fue­ron des­es­ti­ma­dos por sus altos cos­tos. Sin embar­go, los chi­nos están cons­tru­yén­do­las a un rit­mo muy rápi­do y a un cos­te mucho menor.
La arqui­tec­tu­ra tie­ne un papel cada vez más impor­tan­te en com­ba­tir el calen­ta­mien­to glo­bal, hábla­mos de los techos fríos. Estos techos re ejan el calor, como hacen los techos blan­cos, o bien son azo­teas ver­des que tie­nen folla­je y plan­tas peren­nes. Cada uno pro­por­cio­na un meca­nis­mo dife­ren­te para enfriar el edi­fi­cio. En par­ti­cu­lar, los blan­cos son ade­cua­dos para zonas tro­pi­ca­les o zonas en las que exis­ten altos nive­les de radia­ción.
El uso de la bici­cle­ta como movi­li­dad pue­de tener un impac­to enor­me en la salud y el bien­es­tar, pero tam­bién en el núme­ro de giga­to­nes de car­bón que nece­si­ta­mos redu­cir para 2050. El cos­te total es ín mo en com­pa­ra­ción con la cons­truc­ción de más carre­te­ras o zonas de trán­si­to masi­vo. Es una estra­te­gia que las ciu­da­des pue­den adop­tar, tan­to en tér­mi­nos de pre­su­pues­tos muni­ci­pa­les como en el aumen­to de la salud y la reduc­ción del trá­fi­co y la con­ta­mi­na­ción. La avia­ción es la fuen­te de entre el 2 y el 3 por cien­to de las emi­sio­nes de CO2 a nivel mun­dial, y todas las gran­des empre­sas de aero­na­ves están bus­can­do solu­cio­nes. Los ale­ma­nes están desa­rro­llan­do algo lla­ma­do Des­cen­so Tar­dío, son cam­bios ope­ra­ti­vos en el des­pe­gue y el ate­rri­za­je que pue­den redu­cir el uso de com­bus­ti­ble entre un 10 y un 30 por cien­to. Las empre­sas del sec­tor de la avia­ción tam­bién están inten­tan­do dise­ñar avio­nes eléc­tri­cos o que fun­cio­nen median­te bio­com­bus­ti­bles.
Dos bió­lo­gos, Ser­gey Zimof y Ale­xan­der Ser­geev, quie­ren crear el Par­que Pleis­to­ceno para repo­blar la Este­pa Rusa con ani­ma­les que habi­ta­ban aquel lugar ori­gi­na­ria­men­te. A excep­ción del mamut, los alces, los lobos, los renos o los bue­yes almiz­cle­ros se ali­men­tan de la hier­ba muer­ta bajo la nie­ve empu­jan­do la nie­ve a un lado. Al hacer­lo, redu­cen la tem­pe­ra­tu­ra del sue­lo en el subár­ti­co en dos gra­dos cen­tí­gra­dos, lo que aumen­ta la capa­ci­dad de esa zona para rete­ner su per­ma­frost.
Nada más futu­ris­ta que un coche autó­no­mo, por eso Apple y Tes­la, así como otros fabri­can­tes tra­di­cio­na­les como Ford, están com­pi­tien­do por desa­rro­llar uno que fun­cio­ne. El pro­ble­ma real de la movi­li­dad es: ¿Real­men­te nece­si­ta­mos un coche de casi 2 tone­la­das para trans­por­tar a una mujer de 55 kilos has­ta el super­mer­ca­do?.
Pero si tene­mos la movi­li­dad al alcan­ce de la mano, algo que nos lle­ve, que lle­gue rápi­do y sea segu­ro, enton­ces podre­mos decir que no nece­si­ta­mos autos, espe­cial­men­te en entor­nos urba­nos. Esto no sólo redu­ci­ría la can­ti­dad de vehícu­los pro­du­ci­dos en el mun­do, sino que podrían ser eléc­tri­cos o car­gar­se con ener­gía reno­va­ble, como la eóli­ca.
Estas son algu­nas de las medi­das pro­pues­tas por Paul Haw­ken para com­ba­tir el calen­ta­mien­to glo­bal lle­ván­do­nos a su vez a un mejor futu­ro para la Huma­ni­dad.