Cada 20 de julio cele­bra­mos la amis­tad, ese fuer­te víncu­lo que nos une a nues­tros afec­tos y que cons­trui­mos entre todos. El día con­me­mo­ra el pri­mer alu­ni­za­je de la huma­ni­dad, sím­bo­lo de coexis­ten­cia con otros pla­ne­tas del sis­te­ma solar.

La amis­tad es la chis­pa que encien­de los sen­ti­mien­tos de unión, ale­gría y com­pa­ñe­ris­mo. A par­tir de ella nace una her­man­dad que tras­cien­de el lazo fami­liar: nues­tros ami­gos están en todo ins­tan­te, en el fes­te­jo y en el con­sue­lo.

Que este des­te­llo fra­terno se encien­da en cada hogar y que en la con­vi­ven­cia entre veci­nos se des­pier­te el “noso­tros”. Por­que res­pe­tar al otro sig­ni­fi­ca reve­ren­cia a nues­tra comu­ni­dad, en la que está implí­ci­ta nues­tra fami­lia. Man­te­ner, cui­dar, con­tro­lar y hacer­lo man­co­mu­na­da­men­te es pre­ver y pro­mo­cio­nar con­di­cio­nes socia­les de tran­qui­li­dad, segu­ri­dad y con­fian­za; códi­gos bási­cos de la con­vi­ven­cia social huma­na.

Abra­zos fra­ter­nos para nues­tra comu­ni­dad.

¡Felíz Día del Ami­go!


Julio Alber­to Cor­tes

Geren­te Gene­ral Dal­vian

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