Jor­ge del Cam­po tie­ne 65 años es Inge­nie­ro, vecino de Dal­vian, espo­so de Cla­ra De Mar­tino y padre de 8 hijos!
Para este día del padre deci­di­mos hacer una nota espe­cial a un papá que real­men­te “ten­ga mucho de qué hablar” y así fue que deci­di­mos con­vo­car a Jor­ge Del Cam­po para nues­tra nota de tapa. Jor­ge es vecino en Dal­vian hace más de 14 años, lle­gó con 8 hijos y 7 de ellos siguen cre­cien­do con sus fami­lias den­tro del Com­ple­jo.

Jorge contanos ¿Hace cuánto que sos papá?

Lle­vo 38 años de casa­do. La pri­me­ra vez que fui papá tenía 28 años, y no me deja­ron entrar al qui­ró­fano con lo que no tuve la posi­bi­li­dad de impre­sio­nar­me. Recién a la ter­ce­ra vez con 31 años fue que la vi nacer. En 10 años tuvi­mos seis y des­pués lle­ga­ron dos más. Tam­bién ten­go 8 nie­tos! Cua­tro de mis hijos nacie­ron en Men­do­za y otros 4 son por­te­ños! La menor va a cum­plir 18 años y la mayor tie­ne 37 años. Todos viven acá, menos una que vive en Chi­le y esta­mos tra­tan­do de con­ven­cer­la. – dice miran­do con com­pli­ci­dad a su mujer.

Estamos en un país donde el índice de natalidad es de 2,5. Entonces te preguntamos… ¡¿Por qué 8?!

Toda la vida diji­mos con mi mujer que íba­mos a tener 6 y des­pués lle­ga­ron 2 más. – Ríen con su espo­sa. Por otra par­te, siem­pre está el pre­con­cep­to de que los hijos “son una car­ga” y que “¿cómo los van a man­te­ner?” tal como expre­sa­ban nues­tros padres. Pero eso para noso­tros nun­ca fue un freno, pen­sa­mos que íba­mos a poder, y así fue… Le dimos prio­ri­dad a la fami­lia en todos los aspec­tos. Des­pués las cosas se fue­ron dan­do y por suer­te fui­mos cre­cien­do a medi­da que se suma­ban los chi­cos.
Las gene­ra­cio­nes han cam­bia­do mucho. Hoy en día se le está dan­do más prio­ri­dad a cues­tio­nes eco­nó­mi­cas que a la fami­lia y todo se ha vuel­to más tran­si­to­rio. El hecho de que la mujer sal­ga a tra­ba­jar hace que esté más expues­ta a la calle y eso cam­bia por com­ple­to su pos­tu­ra fren­te a la crian­za de los hijos. Me puse muy con­ten­to cuan­do mi hija deci­dió dejar su tra­ba­jo para ocu­par­se de su niño, le esta­ba cos­tan­do mucho orga­ni­zar­se y la empre­sa no lo enten­día, enton­ces ella puso en pri­mer lugar la fami­lia.

¿Cómo hiciste para organizarte entre tu trabajo y la familia?

En reali­dad ten­drías que estar hacien­do esta nota a ella! – excla­ma miran­do a Cla­ra, ya que es quien estu­vo bien pen­dien­te de los chi­cos. En un momen­to me ofre­cen ir a tra­ba­jar en una impor­tan­te fir­ma inter­na­cio­nal en Bue­nos Aires, era una muy bue­na opor­tu­ni­dad. Me ofre­cen un pues­to alto e inclu­si­ve un via­je a EE.UU. para apren­der Inglés. Enton­ces le pre­gun­té a mi espo­sa “¿Me vas a acom­pa­ñar a Bue­nos Aires?” Y me dijo que sí. Enton­ces pac­ta­mos que yo tra­ba­ja­ba todo el día en la empre­sa y ella tra­ba­ja­ba todo el día con los chi­cos. Ten­go la suer­te de que a ella le gus­ta estar en casa y eso hizo que nos lle­vá­ra­mos bien todo este tiem­po, a que fun­cio­ná­ra­mos como un equi­po.

En cuanto a su Educación, ¿tuvieron complicaciones?

La edu­ca­ción siem­pre fue algo que con­si­de­ra­mos fun­da­men­tal. Así que tra­ta­mos de que fue­ran todos a la mis­ma escue­la y los lle­va­mos a don­de pudie­ran apren­der inglés, ya que en mi tra­ba­jo esa fue la úni­ca “com­pli­ca­ción” que tuve. Cos­tó con­se­guir un Cole­gio que nos reci­bie­ra a los 8, pero final­men­te pudi­mos ubi­car­los en San Jor­ge y que estu­vie­ran jun­tos. Hoy en día 6 de ellos son pro­fe­sio­na­les y 2 están en la Uni­ver­si­dad.
En cuan­to a la edu­ca­ción en la casa, tene­mos todo un cam­bio de gene­ra­cio­nes! Al prin­ci­pio era fácil, se res­pe­ta­ba más y el tra­to era otro. Cuan­do Cla­ra mira­ba a la más gran­de, ella ya sabía que tenía que hacer o decir, aho­ra mira a la más chi­ca y olvi­da­te! Es todo muy dis­tin­to, pero uno se tie­ne que ir aco­mo­dan­do como padres y por suer­te los mis­mos her­ma­nos mayo­res dan su ejem­plo y ayu­dan en la crian­za.

Es sabido que las familias numerosas son muy unidas, ¿hay alguna clave?

Ense­ñar­les a com­par­tir, el res­pe­to hacia el otro es lo prin­ci­pal. Hemos inten­ta­do que estén lo más uni­dos posi­ble y que no se crean indi­vi­dua­li­da­des. “Pri­me­ro fun­cio­na­ban como blo­ques por la dife­ren­cia de eda­des, pero aho­ra es más homo­gé­neo.” – agre­ga Cla­ra. La cla­ve de todo, es dar el ejem­plo. Si vos te com­por­tás bien y cum­plís aque­llo con lo que te com­pro­me­tis­te, enton­ces vas a reci­bir lo mis­mo del otro lado. Siem­pre hemos pues­to en pri­mer lugar a la fami­lia. Inclu­si­ve en los nego­cios, cuan­do vie­ne algo lo dis­cu­ti­mos y si con­si­de­ra­mos que va a con­tri­buir, vamos para ade­lan­te, pero si vemos que algo está mal o que va a traer pro­ble­mas, bus­ca­mos otras posi­bi­li­da­des.
Por otro lado, tra­ta­mos de reunir­nos todos los domin­gos, Cla­ra es bas­tan­te insis­ten­te en ello. Por supues­to que a veces se com­pli­ca, por­que una está en Chi­le o por­que al otro le toca con su fami­lia polí­ti­ca, pero tra­ta­mos de bus­car­le la vuel­ta!

Hace 14 años que elegiste venir con tu familia a Dalvian, ¿podemos preguntar por qué?

Vivi­mos en Dal­vian des­de el 2002 y ya éra­mos 10. Nos gus­ta­ba el Barrio, tuvi­mos la opor­tu­ni­dad en ese momen­to y nos vini­mos. Nos encan­ta y esta­mos tra­tan­do de que todos ven­gan a vivir acá.
Lo que nos tra­jo fue el hecho de que la casa era mucho más gran­de y la segu­ri­dad. Los chi­cos empe­za­ron a cre­cer, tenían que entrar los autos de noche y era una preo­cu­pa­ción para noso­tros. Aho­ra que­re­mos que todos estén cer­ca, ya tie­nen sus fami­lias y que­re­mos que crez­can en un lugar más segu­ro. Cono­cí muy bien a Alfre­do Vila, con él inter­cam­bia­mos muchas cosas. Una de las vir­tu­des que siem­pre des­ta­qué es que cons­tru­yó esto en un pie­de­mon­te, y que por otro lado siem­pre dio tra­ba­jo a un mon­tón de gen­te. Yo le pre­gun­ta­ba “¿Esto para qué?” y él decía “Dejá, es para ayu­dar tam­bién un poco”. Siem­pre nos res­pe­ta­mos mutua­men­te.

Muchas gracias Jorge!