En el 2015 Rodrigo hizo cumbre en el Aconcagua con esclerosis múltiple. Hoy se convirtió en un símbolo de inspiración.

La gran haza­ña rea­li­za­da en Febre­ro del 2015, gene­ró un movi­mien­to en todo el mun­do que lo con­vir­tió en una de las figu­ras argen­ti­nas más ins­pi­ra­do­ras para todos los que pade­cen escle­ro­sis múl­ti­ple (EM). Este es el mes Inter­na­cio­nal de la Escle­ro­sis Múl­ti­ple y deci­di­mos home­na­jear­lo tenien­do una entre­vis­ta con Rodri­go Nava­rro, un sím­bo­lo de ins­pi­ra­ción para muchos.

¿De dónde nace hacer cumbre?

La idea sur­ge mucho antes de enfer­mar­me. Como todo men­do­cino, Acon­ca­gua está pre­sen­te. “Me encan­ta­ría hacer Acon­ca­gua”, pen­sa­ba. Cuan­do me ente­ré que pade­cía EM, me creía inmor­tal. Ima­gi­na­te que tenía 24 años, enton­ces me dije: ¿Por qué no? No me vas a impe­dir hacer Acon­ca­gua, enton­ces esa pri­mer idea cobró otro peso.

Contanos brevemente cómo fue el entrenamiento para llegar a la cima.

Tuve la suer­te de entre­nar con la mis­ma per­so­na que me acom­pa­ñó, que fue mi guía. Me entre­né por 2 años, cui­dan­do la ali­men­ta­ción, hacien­do ejer­ci­cio todos los días de la sema­na. Al Acon­ca­gua se sube con físi­co, con cabe­za y con suer­te. Ví muchas difi­cul­ta­des, hipo­ter­mias y has­ta un ede­ma cere­bral. En el entre­na­mien­to uno apren­de a cono­cer su cuer­po. Has­ta cuán­tas pul­sa­cio­nes aguan­ta­mos y todo ese tipo de cosas que no exi­gen en Acon­ca­gua, pero que son nece­sa­rias para evi­tar dichas situa­cio­nes.

No queremos adelantarnos pero, ¿Puede ser que haya un documental tuyo dando vueltas?

Así es. Entre tan­tas razo­nes para subir, me sur­gió la idea de hacer un docu­men­tal y me con­tac­té con Pablo Betan­court. Des­de el pri­mer momen­to le encan­tó el pro­yec­to y arran­ca­mos. Para subir al Acon­ca­gua no te exi­gen nin­gún tipo de estu­dio médi­co o entre­na­mien­to, y muchas per­so­nas van pen­san­do que pue­den subir cami­nan­do. La reali­dad es que hay que pre­pa­rar­se. Cuan­do estás arri­ba, creés que res­pi­rás y no res­pi­rás. Andar a 7000 metros de altu­ra es algo alu­ci­nan­te, pero tenés que estar pre­pa­ra­do. Pablo tie­ne varias expe­di­cio­nes arri­ba, es un exper­to. Me acom­pa­ñó en cada paso hacien­do de mi pri­mer cum­bre una expe­rien­cia toda­vía más úni­ca. Así es que el docu­men­tal se está edi­tan­do, no sabe­mos cuán­do sal­drá pero sí que ten­drá dos par­tes. No pue­do decir nada más!

Todos tenemos una montaña que atravesar. A mi me tocó la esclerosis múltiple.”

Sabemos que estás haciendo mucha ayuda social, ¿Cómo fue tu primer encuentro con AMEM?

Ape­nas te ente­rás, lo pri­me­ro que hacés es ir a Goo­gle y ver qué es la Escle­ro­sis Múl­ti­ple. Empe­cé a leer mucho, empe­cé a leer sobre las per­so­nas que habían hecho cosas muy gran­des con la enfer­me­dad y que esta­ban en Men­do­za. Estu­ve un tiem­po has­ta que me ani­mé a ir. Cos­tó, por­que es una expe­rien­cia muy fuer­te, ves lo que te va a pasar en un futu­ro y te ase­gu­ro que no es nada fácil. Una vez den­tro, me puse en con­tac­to con los pacien­tes. Vi otras per­so­nas que Momen­to Úni­co MOMENTO ÚNICO MOMENTO ÚNICO En el 2015 Rodri­go hizo cum­bre en el Acon­ca­gua con escle­ro­sis múl­ti­ple. Hoy se con­vir­tió en un sím­bo­lo de ins­pi­ra­ción. La gran haza­ña rea­li­za­da en Febre­ro del 2015, gene­ró un movi­mien­to en todo el mun­do que lo con­vir­tió en una de las figu­ras argen­ti­nas más ins­pi­ra­do­ras para todos los que pade­cen escle­ro­sis múl­ti­ple (EM). Este es el mes Inter­na­cio­nal de la Escle­ro­sis Múl­ti­ple y deci­di­mos home­na­jear­lo tenien­do una entre­vis­ta con Rodri­go Nava­rro, un sím­bo­lo de ins­pi­ra­ción para muchos. Sím­bo­lo de Ins­pi­ra­ción tenían la enfer­me­dad más avan­za­da que yo, corrían, subían cerros, ¡hacían cosas! Eso fue una inyec­ción de pilas impor­tan­te, pri­me­ro para esca­lar, y des­pués para empe­zar a ayu­dar en todo lo que podía.

¿Cuáles eran tus proyectos antes y después de enterarte que tenías EM?

Cam­bia­ron un mon­tón… Con 24 años que­ría una pro­fe­sión que me die­ra pla­ta y diver­tir­me. Pero cuan­do bajé cam­bió todo… No podía creer que hubie­se tan­ta reper­cu­sión. Yo que­ría devol­ver un poco la espe­ran­za que había reci­bi­do y por otro lado, nun­ca me ima­gi­né que iba a lle­gar tan lejos. Estoy muy orgu­llo­so de haber ayu­da­do a sacar el tabú a la escle­ro­sis múl­ti­ple. Cuan­do bajé, me escri­bió mucha gen­te: fami­lia­res de per­so­nas que pade­cen EM, las mis­mas per­so­nas que tie­nen esta enfer­me­dad y eso me des­per­tó las ganas de seguir con un tra­ba­jo des­de lo social. No me cos­tó adap­tar­me a los medios, por­que ya había teni­do un cam­bio interno y esta­ba mucho más deci­di­do res­pec­to a lo que que­ría y a dón­de que­ría lle­gar.

Mónica sos la mamá de Rodrigo e integrante de una de las familias más fuertes de Dalvian! ¿Cómo lo viviste?

Al prin­ci­pio no sabés cómo tomar­lo. Des­pués de tan­to andar, cuan­do nos die­ron el diag­nós­ti­co había que salir, subir­se al auto y vol­ver a casa… Lo úni­co que pude decir a Rodri­go des­pués de la neu­ró­lo­ga fue: “Vos no sos la enfer­me­dad”. La vamos a que­rer y la vamos a ben­de­cir para que sea bue­na con vos. La reali­dad, es que él la tie­ne, pero noso­tros la pade­ce­mos. Me dolió mucho que el caso de él se hicie­ra públi­co. De repen­te ver que tu hijo está en todos lados hablan­do de su enfer­me­dad no me gus­tó. Me enojé con él, con los medios, me enojé con todo el mun­do. En un momen­to, pren­do la tele y veo el noti­cie­ro 7, esta­ba Rodri­go hablan­do de la escle­ro­sis múl­ti­ple y creí que era un video que se había gra­ba­do él solo, ima­gi­na­te. Estas cosas a la fami­lia la une. Lo pri­me­ro que hici­mos fue no demos­trar mie­do a Rodri­go, a un nivel que le digo: “¿Venís a almor­zar? Traé­te­la, no vaya a ser que se man­de una maca­na.” Al pri­mer momen­to, uno quie­re tapar todo, pero en reali­dad no hay que hacer eso, sino al revés. Hay que apren­der a vivir con EM, y esta hacer­la par­te.

Rodrigo: ¿qué le dirías a esas personas que tienen alguna enfermedad y que están necesitando de tu apoyo?

Para mí, ente­rar­me que ten­go EM y empe­zar a vivir con eso fue como tener un cur­so inten­si­vo de vida. Lo que pue­do decir es que la úni­ca ver­dad abso­lu­ta, es que todos vamos a lle­gar al final, sólo cam­bia el cómo ele­gís tomar­te lo que te pasa. Todos tene­mos una mon­ta­ña que atra­ve­sar, a mí me tocó escle­ro­sis múl­ti­ple, a otros cán­cer y así. La dife­ren­cia está en cómo te tomás la enfer­me­dad.

Para cerrar, queremos decirte que es un orgullo tener a tu familia en Dalvian, ¿cuándo te tenemos de vuelta?

Viví en el Barrio des­de que nací, has­ta que me mudé a la 5ta con un ami­go. Mi fami­lia sigue acá y bueno, el día de maña­na me encan­ta­ría vol­ver a Dal­vian y tener la liber­tad con la que me crié, total­men­te tran­qui­lo. Eso que no pasa afue­ra… Muchas gra­cias Rodri­go!