La mejor forma de elegir un empleado de confianza, es invitarlo una copa de vino.

Son cono­ci­das muchas meto­do­lo­gías para eva­luar las capa­ci­da­des de un can­di­da­to a un pues­to de tra­ba­jo en las empre­sas. Algu­nos con­tra­tan a una con­sul­to­ra para rea­li­zar entre­vis­tas, otros lo hacen in hou­se y hay quie­nes invi­tan al can­di­da­to una copa de vino.
Muchos empre­sa­rios a la hora de selec­cio­nar per­so­nal para sus nego­cios, con­si­de­ran cier­tas “téc­ni­cas de reclu­ta­mien­to” bien cono­ci­das como: simu­la­cio­nes trá­gi­cas, cues­tio­na­rios den­sos, comen­ta­rios des­con­cer­tan­tes, etc. Todo esto para eva­luar las capa­ci­da­des de reac­ción, res­pues­ta, inter­pre­ta­ción y cali­dad huma­na del can­di­da­to. O sim­ple­men­te, se valen de la obser­va­ción en una reunión ame­na de 20 minu­tos don­de ana­li­zan la per­so­na­li­dad del can­di­da­to en fun­ción de la expre­sión cor­po­ral: pos­tu­ra, movi­mien­to de manos, mira­da, posi­ción de las pier­nas, etc. Hoy, la mejor for­ma de ele­gir a tu pró­xi­mo ayu­dan­te es invi­tar­lo una copa de vino.

¿De dónde surge?

El Test del vino sur­ge en Esta­dos Uni­dos y se tra­ta de un sis­te­ma que bus­ca ver cómo el futu­ro emplea­do se mue­ve en un ambien­te des­con­trac­tu­ra­do. Ya son muchas las empre­sas nor­te­ame­ri­ca­nas que han adop­ta­do esta meto­do­lo­gía y algu­nas de otros paí­ses don­de tam­bién se ha expan­di­do la ten­den­cia. Un ejem­plo de ello es la empre­sa INFOR, impor­tan­te fir­ma de desa­rro­llo de soft­wa­re para empre­sas.

 El Test

El jefe, lle­va al can­di­da­to a comer a un res­tau­rant con otros eje­cu­ti­vos senior para ver cómo reac­cio­na ante esta situa­ción. Se le entre­ga la car­ta de vinos al can­di­da­to sin espe­ci­fi­car el pre­cio ni carac­te­rís­ti­cas del varie­tal. Así es que el can­di­da­to debe ele­gir un vino de la lis­ta. Según seña­la Char­les Phi­llips, CEO de Infor, este es el momen­to más impor­tan­te por­que se pue­den ana­li­zar varias cua­li­da­des de la per­so­na: des­de su habi­li­dad para fin­gir que sabe mucho de vino o cómo hace para con­ven­cer a los demás de que su elec­ción es la indi­ca­da o cómo tra­ta al mozo.
Des­pués de unas copas y del almuer­zo, los eje­cu­ti­vos piden al futu­ro emplea­do que cuen­te un chis­te. De esta mane­ra, se ter­mi­na por ana­li­zar su sen­ti­do del humor y la reac­ción ante una situa­ción extraña.Definitivamente el Test del Vino pro­me­te un aná­li­sis pro­fun­do de la per­so­na­li­dad de los can­di­da­tos, ¡sin con­tar que jus­ti­fi­ca un almuer­zo labo­ral con bue­nos vinos!