Fieles a su concepto in nito, Bodega SinFin presenta uno de sus vinos más esperados: “El Interminable”, que busca ser la expresión de esos momentos mágicos que deseamos duren para siempre.

Sin­Fín es una empre­sa fami­liar dedi­ca­da a la pro­duc­ción de uvas des­de 1975, actual­men­te inte­gra­da a la ela­bo­ra­ción de vinos de cali­dad. Con ver­da­de­ra pasión, y con­ven­ci­dos de que el vino tras­cien­de, emo­cio­na y con­quis­ta, la loso­fía de la bode­ga es ela­bo­rar sen­sa­cio­nes y emo­cio­nes para ser des­cor­cha­das en el momen­to opor­tuno.
La bode­ga que se encuen­tra ubi­ca­da en la Ruta Pro­vin­cial 50 de Mai­pú; ha lan­za­do increí­bles pro­duc­tos ante­rior­men­te, es el caso de su Grand Guar­da Mal­bec 2012 y Grand Guar­da Caber­net Franc 2014 gana­do­res del pre­mio Decan­ter 2016 con 91 y 92 pun­tos res­pec­ti­va­men­te. En esta oca­sión no se que­da­ron atrás y lan­za­ron su nue­va crea­ción a la cual lla­ma­ron El Inter­mi­na­ble. Se tra­ta de un exclu­si­vo y deli­cio­so red blend, edi­ción úni­ca y limi­ta­da, ensam­bla una cui­da­da selec­ción de gra­nos de mal­bec, petit ver­dot y caber­net franc, pro­ve­nien­tes de Agre­lo y del Valle de Uco.
Sin­Fin siem­pre se encon­tró abo­ca­da a bus­car la per­fec­ción de lo autén­ti­co, siem­pre mutan­do, siem­pre mejo­ran­do. Este aspec­to sale a relu­cir en cada una de sus rea­li­za­cio­nes, tan­to en su infra­es­truc­tu­ra con su van­guar­dis­ta sede, ancla­da en sus pro­fun­das raí­ces pero miran­do hacia el futu­ro; en ella pode­mos encon­trar un espa­cio cul­tu­ral inmer­so en una anti­gua pile­ta de vino sub­te­rrá­nea en don­de se ofre­cen noches temá­ti­cas idea­les para tomar exqui­si- tos vinos, acom­pa­ña­dos de alta gas­tro­no­mía y shows en vivo. Y este espí­ri­tu tam­bién se pue­de obser­var en sus jar­di­nes de plan­tas nati­vas y de dise­ño inno­va­dor, gana­dor del pre­mio al mejor jar­dín de bode­gas en el 2015.
Esta rela­ción dua­lis­ta entre lo tra­di­cio­nal y moderno, se trans­mi­te a cada pal­mo de su obra, logran­do autén­ti­cos luga­res de dis­fru­te y creo que eso es lo que se bus­có al momen­to de lan­zar a la luz su nue­va crea­ción. Este nue­vo vino fue pacien- temen­te cria­do duran­te 18 meses en barri­cas de roble fran­cés de pri­mer y segun­do uso. Ade­más, El Inter­mi­na­ble irá cam­bian­do su com­po­si­ción varie­tal año tras año, lo que lo con­vier­te en un vino súper espe­cial para colec­cio­nar.
Con este inno­va­dor lan­za­mien­to, Bode­ga Sin­Fin, res­pon­de una vez más a su con­sig­na de mejo­ra con­ti­nua en cali­dad y bús­que­da de lle­gar a nue­vos seg­men­tos de consumo.Su nue­va eti­que­ta, a car­go del Estu­dio Are­na Baha­mon­de, irrum­pió con un con­cep­to y esté­ti­ca van­guar­dis­tas acor­des a las nue­vas ten­den­cias de dise­ño y comu­ni­ca­ción que se vie­nen desa­rro­llan­do hoy en día.
Sin dudas El Inter­mi­na­ble es un vino pen­sa­do como sinó­ni­mo vivo de Sin­Fin, per­fec­to para degus­tar y dis­fru­tar en esas oca­sio­nes en las que un sabor tan úni­co y autén­ti­co vuel­ve espe­cial a ese momen­to.