El sur­gi­mien­to de los nati­vos digi­ta­les –en pala­bras de Marc Prensky, per­so­nas que nacie­ron rodea­dos de tec­no­lo­gía digi­tal (compu­tado­ra, Inter­net, telé­fo­nos celu­la­res y MP3) y que tie­nen un per­fec­to domi­nio de esta- plan­teó la nece­si­dad de inda­gar en la vin­cu­la­ción de la edu­ca­ción y la tec­no­lo­gía. Cator­ce años des­pués de que el con­fe­ren­cis­ta y exper­to en medios digi­ta­les crea­ra el tér­mino, diver­sas ins­ti­tu­cio­nes edu­ca­ti­vas ape­lan a una for­ma­ción espe­cia­li­za­da cada vez más tem­pra­na, toman­do como mate­ria esen­cial la Pro­gra­ma­ción.

En la lis­ta mun­dial, Sue­cia es ten­den­cia: el Esta­do inclui­rá la currí­cu­la esco­lar del nivel ini­cial. Argen­ti­na tam­bién cuen­ta expe­rien­cias peda­gó­gi­cas orien­ta­das en esta línea. Una de ellas es la imple­men­ta­ción de Scratch, pla­ta­for­ma inter­ac­ti­va que ofre­ce, a niños de entre 8 y 16 años, un acer­ca­mien­to a la pro­gra­ma­ción a tra­vés de jue­gos, ani­ma­cio­nes y con­te­ni­do mul­ti­me­dia, y que actual­men­te pre­sen­ta millo­nes de usua­rios alre­de­dor del mun­do.

Desa­rro­lla­do por el Gru­po Life­long Kin­der­gar­ten del Mas­sa­chu­setts Ins­ti­tu­te of Tech­no­logy en 2005, este pro­gra­ma gra­tui­to y de soft­wa­re libre incen­ti­va a pen­sar de for­ma crea­ti­va, a razo­nar sis­te­má­ti­ca­men­te y a tra­ba­jar de for­ma cola­bo­ra­ti­va; com­pe­ten­cias fun­da­men­ta­les para desen­vol­ver­se en un mun­do 2.0.

Scratch se popu­la­ri­zó en Gran Bre­ta­ña a tra­vés de los Code Clubs UK (Club de Códi­gos), red nacio­nal de clu­bes de codi­fi­ca­ción para jóve­nes de 9 a 13 años gra­tui­tos sur­gi­dos en 2005. Fue en estos espa­cios de acti­vi­dad extra­es­co­lar en don­de comen­zó a uti­li­zar­se la pla­ta­for­ma del MIT Media Lab como len­gua­je intro­duc­to­rio por su rela­ti­va faci­li­dad para desa­rro­llar pro­gra­mas, y por­que las habi­li­da­des así adqui­ri­das podían lue­go apli­car­se a otros len­gua­jes bási­cos de pro­gra­ma­ción como Pyt­hon y Java.

A par­tir de enton­ces, Scratch se ins­ta­ló como herra­mien­ta de apren­di­za­je en escue­las, museos, biblio­te­cas, cen­tros comu­ni­ta­rios y hoga­res de diver­sos paí­ses. Tal es su expan­sión que, en mayo, se cele­bra el “Día de Scratch”.

Scratch se encuen­tra dis­po­ni­ble para varios sis­te­mas ope­ra­ti­vos como Win­dows, Ubun­tu, Sugar y Mac, y se pue­de acce­der al edi­tor de mane­ra on line u off line. Exis­te ade­más una varian­te lla­ma­da ScratchJr, pen­sa­da para niños de entre 5 y 7 años y dis­po­ni­ble como app para iOS y Android.

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