Hay estudios que señalan que el 90% por ciento de la población es posible que sufra un efecto alérgico a lo largo de su vida.

¿Qué es la alergia a los ácaros del polvo?

Es una reac­ción de hiper­sen­si­bi­li­dad a las pro­teí­nas pre­sen­tes en la excre­ción de los áca­ros con­te­ni­dos en el pol­vo. La sen­si­bi­li­za­ción a estos áca­ros pue­de agra­var enfer­me­da­des de carác­ter alér­gi­co.

Síntomas Los efectos que se producen comúnmente son:

Rino­con­jun­ti­vi­tis, picor de ojos y dif­cul­tad res­pi­ra­to­ria. La con­ta­mi­na­ción del aire, como el humo del taba­co o los esca­pes de los coches, el epi­te­lio de ani­ma­les domés­ti­cos, el aire frío e infec­cio­nes res­pi­ra­to­rias son fac­to­res que empeo­ran los sín­to­mas.

Alergias Alimentarias

Es una reac­ción anó­ma­la, que se pro­du­ce tras tomar una can­ti­dad nor­mal de un ali­men­to deter­mi­na­do. La reac­ción se repi­te cada vez que se toma el ali­men­to en cues­tión.

¿Cuáles son los síntomas de una alergia alimentaria?

-Labios, len­gua, cara u oro­fa­rin­ge infa­ma­dos.
-Sen­sa­ción de picor en boca, labios y en oro­fa­rin­ge.
-Vómi­tos, dolor abdo­mi­nal y dia­rrea. -Rino­con­jun­ti­vi­tis.
-Asma. -Reac­cio­nes cutá­neas, urti­ca­ria, empeo­ra­mien­to de un ecze­ma ató­pi­co infan­til.
-Rara vez, un cho­que anaflác­ti­co (colap­so cir­cu­la­to­rio).
Los sín­to­mas que son leves una pri­me­ra vez pue­den ser leta­les la siguien­te; no se debe de correr este ries­go comien­do ali­men­tos a los que se ha demos­tra­do una hiper­sen­si­bi­li­dad y evi­tan­do los rela­cio­na­dos con éstos.

Asma

El asma es una enfer­me­dad cró­ni­ca de las vías aéreas en la que alter­nan cri­sis de dif­cul­tad res­pi­ra­to­ria y tos, estas pue­den ser leves, mode­ra­das o gra­ves, de dura­ción varia­ble y espon­tá­neas. Los afec­ta­dos a esta enfer­me­dad son muy sen­si­bles a dife­ren­tes tipos de irri­tan­tes de la atmós­fe­ra. Algu­nos son ines­pe­cíf­cos, como por ejem­plo el aire frío, cier­tos virus o el humo del taba­co. Afec­ta a per­so­nas de todas las eda­des, un 50% son niños; entre los adul­tos es más fre­cuen­te entre muje­res. Lamen­ta­ble­men­te no tie­ne cura, aun­que una per­so­na que la padez­ca se sien­ta bien, sigue estan­do afec­ta­da por ella y podría empeo­rar en cual­quier momen­to. Sin embar­go, debi­do a los cono­ci­mien­tos y tra­ta­mien­tos que tene­mos en la actua­li­dad, la mayo­ría de las per­so­nas con asma pue­den con­tro­lar la enfer­me­dad. Es posi­ble que ten­gan pocos sín­to­mas o nin­guno.

¿Cuáles son los síntomas?

Las per­so­nas con asma tie­nen siem­pre una lige­ra infa­ma­ción de sus vías res­pi­ra­to­rias, aun­que no ten­gan sín­to­mas. Duran­te un ata­que o cri­sis de asma los prin­ci­pa­les son:
-Dif­cul­tad para res­pi­rar, fal­ta de alien­to, se agra­va con el aire frío, su ali­vio sue­le ser espon­tá­neo.
-Res­pi­ra­ción rui­do­sa, con pitos y resue­llo, entre­cor­ta­da, que requie­re un gran tra­ba­jo de los múscu­los res­pi­ra­to­rios, y que se agra­va con el ejer­ci­cio.
-Tos, fun­da­men­tal­men­te noc­tur­na, con lige­ra expec­to­ra­ción de muco­si­dad.

Síntomas de emergencia:

Los sín­to­mas de un ata­que pue­den ser serios y debe lla­mar­se rápi­da­men­te al médi­co, o acu­dir a urgen­cias :
-Piel o labios azu­la­dos
-Extre­ma dif­cul­tad para res­pi­rar, que inclu­so pro­du­ce dif­cul­tad para hablar
-Ansie­dad e intran­qui­li­dad.
-Pul­so ace­le­ra­do y sudo­ra­ción.

Tratamiento

El obje­ti­vo del tra­ta­mien­to es con­se­guir una vida nor­mal y acti­va. Ade­más de evi­tar las sus­tan­cias aler­gé­ni­cas e irri­tan­tes ambien­ta­les, hay que recu­rrir a los medi­ca­men­tos al menos duran­te las cri­sis; pero en las fases mode­ra­das o gra­ves se requie­ren medi­ca­men­tos a dia­rio.
Los medi­ca­men­tos que se uti­li­zan en el asma se cla­sif­can en dos gran­des gru­pos: bron­co­di­la­ta­do­res, los cua­les de rápi­do efec­to, se uti­li­zan para ali­viar los sín­to­mas. Y los anti­in­fa­ma­to­rios que redu­ce la infa­ma­ción de las vías aéreas, requie­ren un uso regu­lar y man­te­ni­do para con­se­guir sus mejo­res efec­tos. Ambos tipos de fár­ma­cos pue­den usar­se en com­bi­na­ción.
Los cam­bios esta­cio­na­les son las épo­cas en la que más somos afec­ta­dos por el asma y las aler­gias, estar pre­ve­ni­dos es la mejor solu­ción para no pade­cer de los males pro­pi­cia­dos por la lle­ga­da de la pri­ma­ve­ra