Un argentino creó unos anteojos que no usan cristales y además se pueden adaptar a casi cualquier dolencia visual, dándonos así unos lentes de por vida.

Al pasar los años nues­tros ojos, como todo nues­tro cuer­po, va sufrien­do cam­bios y trans­for­ma­cio­nes. Pade­cer algu­nas enfer­me­da­des o sólo el paso del tiem­po pue­de modi­fi­car la for­ma en la que vemos el mun­do.
Y si tene­mos mio­pía o astig­ma­tis­mo, que son unas de las moles­tias más usua­les que pode­mos pre­sen­tar, sin con­tar la pres­bi­cia que lle­ga pasa­dos los 45 o 50 años. Enton­ces, a lo lar­go de nues­tra vida vamos a nece­si­tar dife­ren­tes len­tes, para ver de cer­ca, para ver de lejos, de des­can­so, sacar­te unos para poner­te otros…
Por suer­te, un argen­tino lla­ma­do Car­los Mas­tran­ge­lo ha crea­do unas gafas inte­li­gen­tes, capa­ces de adap­tar­se a tus nece­si­da­des. Poseen un micro­con­tro­la­dor que con­ti­nua­men­te ajus­ta el poder de los ante­ojos para ver cla­ra­men­te obje­tos a cual­quier dis­tan­cia y sin nece­si­dad de usar cris­ta­les, ya que uti­li­zan unas mem­bra­nas elás­ti­cas hechas de goma de sili­co­na trans­pa­ren­te (gli­ce­ri­na) muy na, que es fle­xi­ble y cam­bia la cur­va­tu­ra para modi­fi­car el aumen­to.
Para iden­ti car el defec­to ópti­co que tie­ne la per­so­na, estos len­tes requie­ren el uso de una apli­ca­ción móvil o tablet vía Blue­tooth. Estas dos tec­no­lo­gías suma­das a la visión pue­den corre­gir cual­quier pro­ble­ma rela­cio­na­do con la aco­mo­da­ción del cris­ta­lino y pro­ble­mas de visión fue­ra del foco. Sin embar­go, estos ante­ojos no pue­den resol­ver pro­ble­mas aso­cia­dos con el daño en la reti­na, ni tam­po­co pro­ble­mas con el blo­queo del cris­ta­lino, como las cata­ra­tas.
Este pro­duc­to se encuen­tra en la fase final, Car­los jun­to a su equi­po, está tra­ba­jan­do aho­ra en redu­cir el volu­men y peso de las gafas. Aun­que el mayor pro­ble­ma es el de la bate­ría, ya que el uso de una más livia­na con­lle­va menor dura­ción de la mis­ma.
Ade­más, sus crea­do­res tie­nen que tra­ba­jar sobre su dise­ño y esti­lo para que pue­dan ser comer­cia­li­za­das en uno o dos años. Todos esta­re­mos espe­ran­do con ansias ese momen­to para dis­fru­tar de una mejor visión gra­cias al tra­ba­jo de un com­pa­trio­ta.