El invierno está quedando atrás y se vienen las temperaturas elevadas; Tené en cuenta estos consejos para llegar de la mejor manera.

Una ade­cua­da com­bi­na­ción de cam­bios en tu die­ta y acti­vi­dad físi­ca será fun­da­men­tal para lle­gar en for­ma al verano. A con­ti­nua­ción te mos­tra­mos por dón­de empe­zar.

Un desayuno consistente

Las sus­tan­cias como el café o el té se pue­den sus­ti­tuir por los equi­va­len­tes sin cafeí­na. Los ali­men­tos como el pan o deri­va­dos son bási­cos, es mejor optar por inte­gra­les que apor­tan más fibra y mayor den­si­dad nutri­ti­va. Ade­más con­su­mí fru­tas fres­cas ricas en vita­mi­na C que te ayu­da­rá a com­ba­tir la fati­ga pro­pia del cam­bio de esta­ción.

Las comidas, muy verdes

Comen­zar cada comi­da con una ensa­la­da varia­da es una bue­na elec­ción. Con­ti­nuar­la con ver­du­ras fres­cas y legum­bres hará que los ali­men­tos pro­tei­cos como car­nes, pes­ca­dos o hue­vos, sean el mejor com­ple­men­to y ter­mi­nar las comi­das con una ración de fru­tas es todo un acier­to.

Cenas, ligeras y tempranas

Las cenas pue­den ser menos caló­ri­cas que en invierno. Es suge­ri­ble que comás EN PRIMAVERA… al menos dos horas antes de acos­tar­te para que la diges­tión no inter­fie­ra con el sue­ño, y éste pue­da ser repa­ra­dor. Una cena a base de un cal­do vege­tal o puré, una ensa­la­da com­ple­ta jun­to con un pos­tre cons­ti­tu­ye una alter­na­ti­va salu­da­ble para varios días. Se pue­de pre­pa­rar una sabro­sa y nutri­ti­va ensa­la­da a base de hojas de lechu­gas diver­sas, esca­ro­la, espi­na­cas, cebo­lla, pepino, ajo espol­vo­rea­do, zanaho­ria, remo­la­cha, toma­te, espá­rra­gos, vege­ta­les ger­mi­na­dos, entre otros. Cuan­ta más varie­dad de hor­ta­li­zas y ver­du­ras inclu­ya tu ensa­la­da, mayor es la rique­za nutri­ti­va, esto se tra­du­ce en mayor vita­li­dad y ener­gía. Como com­ple­men­to de la con­di­men­ta­ción, son bien­ve­ni­das la leva­du­ra de cer­ve­za, las semi­llas de sésa­mo u otros suple­men­tos die­té­ti­cos que ade­más de enri­que­cer en vita­mi­nas y mine­ra­les a los pla­tos, pro­por­cio­nan agra­da­bles sabo­res.

Beber agua y “picotear” entre horas

Man­te­ner el cuer­po bien hidra­ta­do es fun­da­men­tal para con­tri­buir al buen desa­rro­llo de las dis­tin­tas fun­cio­nes orgá­ni­cas. De esta mane­ra, se favo­re­ce la fun­ción renal e intes­ti­nal y el orga­nis­mo no se sobre­car­ga de sus­tan­cias de desecho. Dis­po­ner de una bote­lla de agua en un lugar fres­co y bien visi­ble es la mejor for­ma de obli­gar­se a tomar la can­ti­dad dea­gua nece­sa­ria, lo podés com­bi­nar con infu­sio­nes y jugos. Entre horas optá por ali­men­tos de mayor den­si­dad en vita­mi­nas y mine­ra­les: fru­tas diver­sas, jugos de hor­ta­li­zas o de fru­tas, fru­tos secos, sand­wich de vege­ta­les, mace­do­nia de fru­tas con yogur, bati­dos de fru­ta y leche, etc. En oca­sio­nes el con­su­mo de una die­ta varia­da no es sufi­cien­te, es pre­ci­so recu­rrir a un apor­te vita­mí­ni­co o a un mine­ral com­ple­men­ta­rio. Siem­pre debe hacer­se bajo el ase­so­ra­mien­to de un pro­fe­sio­nal.

Colo­res salu­da­bles
Ver­de: Alto con­te­ni­do de clo­ro­fi­la, mine­ra­les, fibra, hie­rro, pota­sio, áci­do fóli­co y glu­co­si­no­la­tos, ayu­da a pre­ve­nir el cán­cer (Lechu­gas, acel­gas, espi­na­cas o berros).
Naran­ja: Favo­re­cen la for­ma­ción de vita­mi­na A, cui­da la vis­ta, la piel, y for­ta­le­ce el sis­te­ma inmu­ne (cala­ba­za, zanaho­ria y naran­ja entre otras).
Rojo: Con­tie­nen anti­oxi­dan­tes, pre­vie­ne el cán­cer de prós­ta­ta, enfer­me­da­des car­dio­vas­cu­la­res y pro­te­ge nues­tra piel (Toma­te, san­día, fram­bue­sa o pimien­to).
Blan­co: Con­tie­nen fito­quí­mi­cos y pota­sio, espe­cial­men­te bene­fi­cio­sos para nues­tro cora­zón (ajo, cebo­lla, pue­rro, bana­na).

 

En la actividad física

Cami­ná al menos 20 minu­tos cada día. Si sos una per­so­na acti­va, inten­tá correr a velo­ci­dad mode­ra­da al menos 10 minu­tos dia­rios. Reem­pla­zá ascen­so­res por esca­le­ras. Cada vez que pue­das, no te subás al auto: mejor optá por tras­la­dar­te en bici­cle­ta o cami­nan­do. Ade­más de ejer­ci­cios aeró­bi­cos que te ayu­den a que­mar calo­rías, lo ideal es toni­fi­car los múscu­los para que luz­can más fir­mes. Podés rea­li­zar abdo­mi­na­les, fle­xio­nes de tron­co para tra­ba­jar la par­te rec­ta del abdo­men, tra­ba­já tam­bién los obli­cuos, glú­teos en posi­ción de cua­dru­pe­dia, ade­más podés tra­ba­jar biceps y tri­ceps para esti­li­zar tus bra­zos, inclu­so, algo de bai­le con estos ejer­ci­cios rea­li­za­dos al menos 3 veces por sema­na, podrás que­mar algu­nas calo­rías y toni­fi­car tus múscu­los al mis­mo tiem­po.
En invierno es nor­mal aumen­tar unos kili­tos, por eso si que­rés lle­gar en exce­len­te for­ma al verano no olvi­dés estos con­se­jos. Pero recor­dá, no hay rece­tas mila­gro­sas, estar bien y en for­ma es una tarea de todos los días. Lo impor­tan­te es man­te­ner­se en acti­vi­dad duran­te todo el año sin des­cui­dar la salud. Espe­ro que estos con­se­jos te sean úti­les para que dis­fru­tés la tem­po­ra­da pri­ma­ve­ra-verano con todo!