Las vaca­cio­nes son un perío­do tan agra­da­ble como desafian­te para quie­nes están cui­dan­do su peso. El tiem­po libre per­mi­te el des­can­so, rela­ja y es salu­da­ble, pero a algu­nas per­so­nas las pre­dis­po­ne a trans­gre­dir los lími­tes que se han pues­to con la comi­da duran­te todo el año. Por eso, un buen desafío es pro­po­ner­se sim­ple­men­te man­te­ner el peso actual. Con eso pode­mos dar­nos por satis­fe­chos y reto­mar la inten­si­dad des­pués del verano. Vea­mos algu­nas cla­ves para poner en prác­ti­ca:

1. Colo­que a la balan­za entre sus alia­dos.
Pése­se antes de ini­ciar sus vaca­cio­nes y con­ti­núe hacién­do­lo con cier­ta regu­la­ri­dad: pue­de ser una vez por sema­na o todos los días a la mis­ma hora, siem­pre en la mis­ma balan­za y con el mis­mo tipo de ropa.
2. No sal­tee nin­gu­na comi­da.
Comer a inter­va­los regu­la­res sin sal­tear nin­gu­na comi­da no sólo pro­vee la ener­gía nece­sa­ria para dis­fru­tar de las vaca­cio­nes, sino que ade­más favo­re­ce el con­trol de la por­ción de la siguien­te comi­da.
Recuer­de que el desa­yuno es una de las comi­das más impor­tan­tes del día. Ayu­da a no ten­tar­se con comi­da rápi­da o golo­si­nas en las horas de pla­ya. Con­vie­ne empe­zar el día con fru­tas, yogu­res light y cerea­les sin azú­car, tos­ta­das con mer­me­la­da diet y que­so blan­co.
3. Sea crea­ti­vo.
Cui­dar­se no tie­ne que ser sinó­ni­mo de comi­da abu­rri­da. Por el con­tra­rio, per­fec­ta­men­te se pue­de hacer una ali­men­ta­ción pla­cen­te­ra, ade­más de salu­da­ble. La com­bi­na­ción de fru­tas y hor­ta­li­zas de dis­tin­tos colo­res, ali­men­tos con pro­teí­nas (hue­vos, lác­teos des­cre­ma­dos, legum­bres, pes­ca­dos, car­nes magras, pollo sin piel, soja, nue­ces) y cerea­les inte­gra­les le per­mi­ti­rá encon­trar y redes­cu­brir una varie­dad de sabo­res.
4. Esté aler­ta en los res­tau­ran­tes.
Saber ele­gir cuán­do come afue­ra tam­bién es impor­tan­te. Si obser­va con dete­ni­mien­to el menú, encon­tra­rá posi­bi­li­da­des que se ade­cúan a su obje­ti­vo, como car­nes a la parri­lla, pas­tas con sal­sa file­to (pida que se la sir­van apar­te), ensa­la­das de hor­ta­li­zas varia­das (pída­las sin ade­re­zar), algún hela­do light o ensa­la­da de fru­tas.
5. Si va a un hotel…
Si usted vera­nea en un hotel con “todo inclui­do”, la comi­da dis­po­ni­ble será uno de los pun­tos atrac­ti­vos y ries­go­sos. Con­tra­te una habi­ta­ción lejos del come­dor, use siem­pre la esca­le­ra en vez del ascen­sor, coma siem­pre ensa­la­das antes del pla­to prin­ci­pal. Y pien­se que no por­que está inclui­do en el pre­cio, hay que comer­lo todo. Dis­fru­te la comi­da, pero tam­bién apro­ve­che las acti­vi­da­des que tal vez le ofrez­ca su hotel: cla­ses de gym dia­rias, gim­na­sio, pis­ci­na, salas de masa­je, sau­na. Has­ta ir a bai­lar es posi­ti­vo -si no se tien­ta con bebi­das alcohó­li­cas- ya que ayu­da a que­mar calo­rías.
6. Man­tén­ga­se acti­vo.
Cami­nar, bai­lar, andar en bici­cle­ta, correr, par­ti­ci­par de cla­ses de gim­na­sia o depor­tes al aire libre y nadar pue­den ser alter­na­ti­vas que le per­mi­tan com­ple­men­tar su cui­da­do en las comi­das. No sólo le ser­vi­rá para aumen­tar su ener­gía y sen­sa­ción de bien­es­tar, sino que esta­rá favo­re­cien­do una mayor acti­vi­dad meta­bó­li­ca que le ayu­da­rá a que­mar gra­sas.
7. Beba mucha agua.
Ten­ga a mano duran­te todo el días bote­lli­tas de agua o gaseo­sas light, que lo ayu­da­rán a sen­tir mayor sacie­dad.