El Zika deja de ser una emergencia mundial, sin embargo hay que seguir manteniendo los protocolos de prevención para esta temporada estival.

El Comi­té ha asu­mi­do, no obs­tan­te, que la epi­de­mia aún es una prio­ri­dad para la enti­dad y un pro­ble­ma sani­ta­rio mayor a lar­go pla­zo.
La emer­gen­cia fue decla­ra­da el pasa­do 1 de febre­ro del 2016 tras com­pro­bar­se un extra­or­di­na­rio aumen­to de los casos de micro­ce­fa­lia en bebés rela­cio­na­dos con la infec­ción con el virus del Zika. El cien­tí co encar­ga­do de esta enti­dad inter­na­cio­nal, recor­dó que meses des­pués de la decla­ra­ción se pudo deter­mi­nar con base cien­tí­fi­ca que los casos de micro­ce­fa­lia esta­ban direc­ta­men­te vin­cu­la­dos con la infec­ción por Zika, por lo que el obje­ti­vo de decla­rar la emer­gen­cia se cum­plió.
Es por eso que la OMS va a esta­ble­cer un gru­po de exper­tos para seguir vigi­lan­do la epi­de­mia y sus efec­tos, hacien­do espe­cial hin­ca­pié en la inves­ti­ga­ción, de for­ma sos­te­ni­da y a lar­go pla­zo. El pre­si­den­te del Comi­té expli­có ade­más, que otro de los obje­ti­vos de la decla­ra­ción de emer­gen­cia era esta­ble­cer reco­men­da­cio­nes para evi­tar el con­ta­gio y esto se cum­plió. Según él, esta enfer­me­dad se ha con­ver­ti­do de suma impor­tan­cia, pero no urgen­te, es por eso que ya no cons­ti­tu­ye una emer­gen­cia sani­ta­ria de alcan­ce inter­na­cio­nal, aun­que para algu­nos paí­ses como Bra­sil, lo sigue sien­do.
A pesar de que ya no es con­si­de­ra­do una emer- gen­cia inter­na­cio­nal es nece­sa­rio man­te­ner los recau­dos para no ser víc­ti­mas de este mal. El pri­mer con­se­jo que dan los exper­tos es evi­tar las pica­du­ras del mos­qui­to tras­mi­sor; si van a vaca­cio­nar a luga­res afec­ta­dos por este virus, es pre­ci­so uti­li­zar ropa lo su cien­te­men­te grue­sa para evi­tar que los mos­qui­tos piquen a tra­vés de ella. Ade­más de evi­tar el ingre­so
del mos­qui­to al hogar, es cru­cial evi­tar que se repro­duz­ca y no via­jar a zonas alta­men­te afec­ta- das. Siguien­do estos con­se­jos ase­gu­ra­rás tu salud y las de los tuyos.