Nuestro gran amigo no sólo aporta felicidad y alegría, sino que también nos hace más sanos. Una de las formas de devolver este gran amor, es adoptando!

Tener una mas­co­ta mejo­ra el áni­mo y dis­mi­nu­ye ten­sio­nes, lo que reper­cu­te de mane­ra posi­ti­va en nues­tra salud. Adop­tar un perri­to, es encon­trar un ami­go fiel y eter­na­men­te agra­de­ci­do. Des­de Perri­tos de los Cani­les, nos encar­ga­mos de devol­ver un poco de todo ese amor que nos brin­dan, cui­dán­do­los, ali­men­tán­do­los y bus­cán­do­les una bue­na fami­lia! En esta edi­ción rom­pe­mos con el mito de que “los ani­ma­les son bue­nos cuan­do uno los tie­ne de cacho­rros”, y te con­ta­mos las ven­ta­jas de adop­tar un perro adul­to.

Ventajas de adoptar un perro adulto

El perro adul­to ya está edu­ca­do: El futu­ro due­ño no ten­drá que pasar por la difí­cil y, a veces, incó­mo­da tarea de ense­ñar moda­les al cacho­rro.
El perro adul­to sabe cómo com­por­tar­se: Ya cono­cen qué han de hacer y cómo han de com­por­tar­se para per­te­ne­cer a una mana­da (la fami­lia de adop­ción).
Sabe con total cla­ri­dad lo que sig­ni­fi­ca “no”: El ani­mal adul­to adop­ta­do que ya ha con­vi­vi­do con otra fami­lia entien­de las órde­nes que reci­be de su due­ño mucho mejor que un cacho­rro o un perro joven. Su dis­ci­pli­na es sin duda mayor.
Se adap­ta fácil­men­te: El ani­mal adul­to se adap­ta­rá antes a nues­tros hábi­tos, hora­rios y carác­ter que uno que no haya con­vi­vi­do nun­ca antes con per­so­nas, y deba­mos ense­ñar­le des­de cero.
No nece­si­tan mor­der para que sus dien­tes crez­can: Una de las ven­ta­jas de adop­tar un perro adul­to es que no sufri­rá las moles­tias pro­pias de los perros más jóve­nes, como la dolo­ro­sa den­ti­ción.
No trai­cio­na: Tal cual lo cono­cés, es como es. El carác­ter de un perro adul­to es defi­ni­ti­vo, por lo que cuan­do adop­tás te evi­tás sor­pre­sas: cono­cés el carác­ter del ani­mal des­de el prin­ci­pio.
El perro adul­to es un gran com­pa­ñe­ro: Des­de el pri­mer día, acom­pa­ña a su amo en lo que le pro­pon­ga. Los perros adop­ta­dos sue­len ser más agra­de­ci­dos, pues cono­cen el aban­dono.
Pro­por­cio­nan más tiem­po libre: Un perro adul­to ya cono­ce estas reglas, y te per­mi­ten entre otras ven­ta­jas, dor­mir mejor.
Nece­si­tan hacer menos ejer­ci­cio: El rit­mo de vida actual no siem­pre per­mi­te tener tiem­po sufi­cien­te para dar lar­gos paseos a dia­rio.
Y por últi­mo, una de las gran­des ven­ta­jas es que: Adop­tar un perro adul­to pue­de ser una expe­rien­cia inol­vi­da­ble.

¿Qué pasa cuando llega un perrito a Los Caniles?

Lo pri­me­ro que se hace es con­tro­lar su esta­do de salud median­te aten­ción vete­ri­na­ria. Una vez recu­pe­ra­do, está lis­to para dar­lo en adop­ción. Duran­te su per­ma­nen­cia el gru­po de volun­ta­rios los ali­men­tan, los sacan a pasear dos veces por día, man­tie­nen la higie­ne de los cani­les y sobre todo, les dan mucho amor. Hay que tener en cuen­ta que muchos perros ingre­san des­pués de haber sido víc­ti­mas del mal­tra­to, con temor y des­con­fian­za a las per­so­nas. Enton­ces, otra tarea muy impor­tan­te es comen­zar a socia­li­zar­los. Cuan­do lle­ga una perra pre­ña­da, se acom­pa­ña el par­to y el cre­ci­mien­to de los cacho­rros has­ta que estén lis­tos para ser adop­ta­dos. Todas las hem­bras que pasan por los cani­les se entre­gan este­ri­li­za­das. Es una mane­ra de com­ba­tir la can­ti­dad de perros que van a ter­mi­nar aban­do­na­dos, enfer­mos o atro­pe­lla­dos en las calles.

Hasta hoy, Perritos de los Caniles ha entregado en adopción a más de 400 perros!

¿En qué colabora Dalvian?

Los recur­sos eco­nó­mi­cos para lle­var a cabo todas estas tareas pro­vie­nen de la Admi­nis­tra­ción de Dal­vian, el cual se encar­ga de los ali­men­tos, tras­la­do a la vete­ri­na­ria y pago de las este­ri­li­za­cio­nes, como así tam­bién par­te de los gas­tos de aten­ción médi­co vete­ri­na­ria. Por otra par­te, hay veci­nos que cola­bo­ran eco­nó­mi­ca­men­te y los miem­bros del gru­po que rea­li­zan apor­tes men­sua­les. Gra­cias a esta orga­ni­za­ción y a los recur­sos con­se­gui­dos, se mejo­ra­ron los cani­les hacien­do cuchas de ladri­llo con techos metá­li­cos. Se con­si­guie­ron ade­más, man­tas para el invierno e inclu­si­ve media som­bra y nylon para las incle­men­cias del cli­ma. La pro­ble­má­ti­ca de los perros calle­je­ros no es de unos pocos, sino de todos. Debe­mos tomar con­cien­cia de no aban­do­nar, de denun­ciar el mal­tra­to y de res­ca­tar a un ani­mal heri­do. Un perro calle­je­ro no es de la calle, es de una per­so­na que ha come­ti­do un acto irres­pon­sa­ble.

Sobre Perritos de los caniles

Danie­la Broit­man lle­gó al Dal­vian en 2013 y vio la pro­ble­má­ti­ca de los perros calle­je­ros que deam­bu­la­ban por el barrio. Empe­zó a tra­tar de ayu­dar­los en sole­dad, has­ta que se sumó Inés Gal­da­me. A medi­da que la acti­vi­dad fue difun­dién­do­se, se incor­po­ra­ron más veci­nos preo­cu­pa­dos por el bien­es­tar de los perros calle­je­ros.

¿Cómo puedo sumarme?

Para cono­cer el tra­ba­jo del gru­po, cola­bo­rar o adop­tar uno de los perri­tos, pue­den con­tac­tar­se a tra­vés de Face­book: Perri­tos de los Cani­les de Men­do­za.